Cada cual su dilema,
Cada loco con su tema...

31 de mayo de 2009

Cómo para no entretenerse con el vuelo de una mosca…

Y es que llevo toda la tarde intentando matar 2 moscas que se me han colado por la ventana, hace calor, y no es como para estar toda la tarde encima de puteada estudiando con la ventana cerrada,,,

Lo he intentado con el método de lanzamiento de cojín, el de palmadas, el de palmetazos contra uno mismo, el de cazarlas con la mano, el de rociar con ambientador, el del enchufe de los mosquitos, el obligarla a salir por la ventana y NADA! Todavía hay una rondando por aquí, y lo que me jode es que se pose en mi vaso de coca cola zero, que a saber dónde ha estado esa mosca antes…

Así que luego me digo a mi misma: No has avanzado nada Nieves… ¿Cómo se puede avanzar cuándo hay una mosca entreteniéndote todo el rato?

Dicen que "cuando el diablo no tiene nada que hacer mata moscas con el rabo", yo no debo ser muy diabólica porque a las moscas no las mato ni queriendo. Realmente qué significa esa frase, nunca me lo he planteado, supongo que porque no salía en los libros de lengua y literatura cómo refrán para interpretar…

Y hay otra "en boca cerrada no entran moscas", esta si es más aplicable para mí en este momento. Hay comportamientos de gente que no me gustan, parece que estamos en la vuelta a la adolescencia, quizá sean imaginaciones mías, quizás estoy susceptible de más, mira no sé… Sólo sé que me voy a aplicar el refrán y mantener la boca cerrada.

Aquí os dejo con mi escritorio, dentro del caos de mi habitación es lo único mínimamente ordenado. Cuándo estudio suelo apagar y retirar el ordenador de encima, más que nada para evitar distracciones.
Voy a seguir con lo mío…


De Una Píkara +

1 pensamientos:

  1. pues eso que te pasastes toda la tarde intentando estudiar y no pudistes no? que jodidas que fueron esas moscas

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IDEARIO

Me da vértigo el punto muerto
y la marcha atrás,
vivir en los atascos,
los frenos automáticos y el olor a gasoil.
Me angustia el cruce de miradas
la doble dirección de las palabras
y el obsceno guiñar de los semáforos.
Me da pena la vida, los cambios de sentido,
las señales de stop y los pasos perdidos.
Me agobian las medianas,
las frases que están hechas,
los que nunca saludan y los malos profetas.
Me fatigan los dioses bajados del Olimpo
a conquistar la Tierra
y los necios de espíritu.
Me entristecen quienes me venden clines
en los pasos de cebra,
los que enferman de cáncer
y los que sólo son simples marionetas.

Me aplasta la hermosura
de los cuerpos perfectos,
las sirenas que ululan en las noches de fiesta,
los códigos de barras,
el baile de etiquetas.
Me arruinan las prisas y las faltas de estilo,
el paso obligatorio, las tardes de domingo
y hasta la línea recta.
Me enervan los que no tienen dudas
y aquellos que se aferran
a sus ideales sobre los de cualquiera.
Me cansa tanto tráfico
y tanto sinsentido,
parado frente al mar mientras que el mundo gira.

Francisco M. Ortega Palomares