Cada cual su dilema,
Cada loco con su tema...

25 de agosto de 2009

Ser Camarera

Odio ser camarera, odio aguantar las tonterías de los borrachos, odio trabajar mil horas, odio la hostelería en general…

Pero da dinero a la vez que ayudas a la familia…

Llevo unos 10 días trabajando en Letur, quizás más, he perdido la cuenta… Tengo ganas de vacaciones de verdad, de las que te pasas el día sin hacer nada, pero ya es demasiado tarde. Aún tengo que ir por el mediodía al bar, por las tardes tengo que dar las clases particulares y el rato que me queda lo estoy aprovechando para sacar los libros de la maleta… Ains que vida mas dura… jajaja

Aqui con la plantilla de trabajo. Viva la juventud!! Esa noche estaban todos muy contentos, al dia siguiente no tenian que ir a currar, yo sin embargo SI!!

Las fotos de las fiestas de Letur se resumen para mi en la noche del Jueves que fué el único día que me cansancio me permitió salir a ver a los Bazter, aunque personalmente pienso que la verbena antes estaban mucho mejor...

Me despido hasta dentro de un rato, hasta que se me ocurra como expresar con palabras lo que siento ahora mismo...

1 pensamientos:

  1. Yo no odio la hosteleria, me encanta! Pero odio sus horarios...estoy planteandome seriamente dejarla de nuevo...esto no es vida joder

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IDEARIO

Me da vértigo el punto muerto
y la marcha atrás,
vivir en los atascos,
los frenos automáticos y el olor a gasoil.
Me angustia el cruce de miradas
la doble dirección de las palabras
y el obsceno guiñar de los semáforos.
Me da pena la vida, los cambios de sentido,
las señales de stop y los pasos perdidos.
Me agobian las medianas,
las frases que están hechas,
los que nunca saludan y los malos profetas.
Me fatigan los dioses bajados del Olimpo
a conquistar la Tierra
y los necios de espíritu.
Me entristecen quienes me venden clines
en los pasos de cebra,
los que enferman de cáncer
y los que sólo son simples marionetas.

Me aplasta la hermosura
de los cuerpos perfectos,
las sirenas que ululan en las noches de fiesta,
los códigos de barras,
el baile de etiquetas.
Me arruinan las prisas y las faltas de estilo,
el paso obligatorio, las tardes de domingo
y hasta la línea recta.
Me enervan los que no tienen dudas
y aquellos que se aferran
a sus ideales sobre los de cualquiera.
Me cansa tanto tráfico
y tanto sinsentido,
parado frente al mar mientras que el mundo gira.

Francisco M. Ortega Palomares